Pueblos Mágicos. Narrativas varias

♦ Concepción Alvarado, Andrea Babini, José Baños, Virginia Cabrera, Manuela Guillén, Eloy Méndez, Servando Rojo, Polimnia Zacarias (coordinadores)

uaem/unison/Pearson, Cuernavaca/Hermosillo/Ciudad de México, 2016, 208 páginas
isbn: 978-607-32-3867-0

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El programa gubernamental federal denominado Pueblos Mágicos, dependiente de la Secretaría de Turismo, surge en 2001 como una estrategia de desarrollo turístico, vinculada a la promoción de sitios específicos dentro del territorio mexicano, que han sido catalogados para obtener esta denominación, considerados como lugares con atributos específicos asociados a la riqueza cultural expresada desde distintas manifestaciones cotidianas.

El programa impulsa la articulación de acciones enfocadas al turismo, desde distintos ejes: la sustentabilidad, la preservación del patrimonio, el ordenamiento territorial, la infraestructura e imagen urbana, el desarrollo económico. De esta manera, los lugares considerados como Pueblos Mágicos, reciben un valor agregado en cuanto a la oferta turística de todo el país. Gracias a la incorporación a este programa, se destinan recursos que favorecen la dinamización de los servicios turísticos y productos ofrecidos en el lugar, lo que impacta en las condiciones de vida de sus habitantes.

El libro Pueblos Mágicos. Narrativas varias, ofrece un acercamiento con visión crítica a la realidad compleja de algunos de estos lugares, analizando de forma interconectada los elementos que se tejen dentro de las comunidades, en el campo cultural, social, de identidad y de territorialidad, ligados a procesos identificados como un antes y después de ser pueblos mágicos. Se hacen visibles las múltiples formas en que las comunidades han vivido su incorporación a este programa federal, y los retos que enfrentan a partir de sus vivencias y de los compromisos que adquieren frente al turismo que los visita.

Partiendo de la narración (oral, escrita, visual) como una manera de expresión de significados, los autores nos muestran las formas en que los pueblos logran amalgamar los sitios físicos, la arquitectura del lugar, con los imaginarios construidos por los pobladores. De esta forma, las narrativas se reinventan, gracias al movimiento de la propia vida comunitaria y de las inquietudes colectivas que buscan sus propias dinámicas.

El imaginario de ciudad juega un papel importante en la determinación de criterios dentro del programa federal de Pueblos Mágicos, de forma que los parámetros dan lugar a cierto grado de colonización turística, siguiendo modelos que no necesariamente corresponden a la cultura originaria de los pueblos, ni de lo mexicano como tal. “La construcción del atractivo turístico de los pueblos obedece a una puesta en valor del patrimonio a manera de producto a ofertar”.1

De esta manera, el libro ofrece un hilo conductor a partir de la relación inseparable entre lugar y comunidad, vinculado a todos los significados que se construyen desde la pertenencia y apropiación del pueblo y de la cultura local, por medio de las categorías: a) poner en su lugar, b) poner en orden, c) poner en aldea, d) poner en imagen, e) poner en escena, f) poner en figura, g) poner en claro y h) poner en consumo, los autores nos invitan a la reflexión partiendo de los análisis derivados de sus investigaciones in situ, de ocho pueblos mágicos de diversos puntos del país, dedicando un capítulo al análisis de la realidad particular de cada uno de ellos.

El capítulo uno, dedicado a Álamos, Sonora, analiza la importancia cultural de los portales como un componente de orden y un signo dentro de las fundaciones coloniales, conformado como un espacio público que divide a su vez el espacio de lo privado. Considera la forma en que se construyen experiencias y significados diversos a partir de quienes son originarios del lugar, quienes son habitantes y quienes se consideran turistas, siendo el relato un espacio del individuo ligado al sitio. De esta forma se descubre la dicotomía entre la marca local de la ciudad de los portales y la marca nacional como pueblo mágico.

El capítulo dos, enfocado a Cosalá, Sinaloa, intercambia una red de relatos desde la visión de los lugares y de los lugareños, quienes enfrentan retos cotidianos frente a la creciente demanda de los turistas, pero también a la modificación de su pueblo ante sus ojos, bajo parámetros poco comprensibles a su cultura, lo que coloca al lugar delante del reto de establecerse como pueblo mágico/pueblo moderno, dentro del sistema turístico nacional, que no abona a la cohesión socio espacial de la identidad, sino que se basa en prototipos unificados en criterios distantes de la identidad genuina de las comunidades.

En el capítulo tres, dedicado a Cuetzalan, Puebla, las autoras nos sitúan en la visión de lo global, conectado a la comunidad desde un ejercicio impositivo que se traduce en mecanismos de exclusión al interior de las propias comunidades, derivando en conflictos sociales, naturales y territoriales, frente a los inversionistas externos que se benefician directamente de estos procesos de impulso al turismo. Las interrogantes que surgen están en función de los riesgos hacia la identidad colectiva de los habitantes, que ceden el espacio de lo público a los cánones impuestos a partir del programa federal, vulnerando sus propios derechos a expresar sus imaginarios locales ancestrales.

En el capítulo cuatro, se observa la realidad de la comunidad El Fuerte, en Sinaloa, ante su nombramiento como pueblo mágico en 2009; se recogen narraciones de los habitantes de la comunidad, quienes al colocarse como actores centrales del proceso, logran expresar las contradicciones entre lo que la comunidad desea e imagina de su pueblo, frente a los atributos que de acuerdo al programa federal se deben cumplir, predominando la inexistencia de impacto y beneficios del programa hacia la comunidad.

El capítulo cinco, dedicado a San Sebastián del Oeste, Jalisco, nos acerca a los testimonios que relatan de qué manera el pueblo se transformó de un sitio turístico con determinados atractivos, a un producto de consumo que busca satisfacer al turista en su visita; de igual manera, se hace patente que la cascada de beneficios no alcanza de forma equitativa a la comunidad, siendo más beneficiadas personas externas operadoras de servicios turísticos.

El capítulo seis, nos traslada a Taxco de Alarcón, Guerrero, que se enfrenta a los retos de su transición de pequeño poblado a ciudad, con auge turístico que produce sus propios impactos en la autenticidad de la vida cotidiana y sus significados. Dentro de los relatos se rescata la consistencia de saberes tradicionales, ligados a los sitios y costumbres que perduran en la identidad de los habitantes y originarios de Taxco.

El capítulo siete, enfocado a Tepoztlán, Morelos, nos sitúa desde el complejo concepto de identidad y las múltiples formas de vivenciarla. En el caso específico de esta comunidad se trata de un sistema de aculturación, sincretismo, asimilación y transferencias, puestas en marcha para la noción identitaria. Estos elementos se entretejen además en el sentido temporal, conectando el pasado, presente y futuro con los elementos cargados de cultura tangible e intangible que permiten el movimiento constante de la identidad colectiva, ligada al territorio y a las experiencias cotidianas de complejos significados.

Por último, el capítulo ocho, dedicado a Xico, Veracruz, nos muestra la relación estrecha entre el paisaje cultural y los imaginarios colectivos que dan origen a los procesos identitarios que alimentan la memoria colectiva, planteando además varios futuros posibles para esta comunidad, frente a sus necesidades expresadas.

En conclusión, esta obra permite profundizar en el análisis desde varias aristas: a) la situación vivida desde los habitantes de un territorio, que sin dejar de lado su identidad y sus propios procesos de reconocimiento al valor cultural de sus pueblos, se integran a las propuestas gubernamentales para recabar ciertos apoyos que mejoran la infraestructura urbana de sus localidades; b) los alcances del programa gubernamental orientados desde la ejecución gubernamental de las acciones y el ejercicio de los recursos, en la búsqueda de dinamizar procesos económicos y de desarrollo a través del turismo; c) la transformación del propio territorio, como imagen física construida de un lugar, y como imagen simbólica de representaciones socialmente construidas por siglos.

Las investigaciones realizadas desde el enfoque de la narrativa, son de gran trascendencia, puesto que recuperan las voces y vivencias de las personas involucradas en procesos sociales. La publicación de esta obra, extiende el abanico de posibilidades para la reflexión sobre la implementación de programas federales, pero también sobre los propios conceptos construidos desde la visión turística, invitando al lector a una comprensión más profunda de las realidades asociadas a estas vivencias.



Karla Xóchitl González Bermúdez
Profesora de tiempo completo, Facultad de Estudios Sociales de Temixco (fest), Universidad Autónoma del Estado de Morelos (uaem)



Notas

1 Eloy Méndez, “Introducción”, Concepción Alvarado, Andrea Babini, José Baños, Virginia Cabrera, Manuela Guillén, Eloy Méndez, Servando Rojo y Polimnia Zacarías (coordinadores), Pueblos Mágicos. Narrativas varias, uaem/unison/Pearson, Cuernavaca/Hermosillo/Ciudad de México, 2016, p. 14, https://bit.ly/2lPN53T